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Els carrers sempre seran nostres.

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Hace poco más de un año volví de Australia. Pasé allí casi cinco. Escuché hablar antes del “choque cultural inverso”, creyendo que leía acerca de una verdad a medias. Error.

 

Ahora puedo decir que vuelvo a sentirme bien. No cómo antes, porque ya no siento que sea el de antes. Del mismo modo que nadie somos la misma persona que el día anterior. Viajar te cambia, vivir tanto tiempo en el extranjero descubre partes de ti que de otra manera jamás conocerías.

 

Nunca tuve la intención de volver a España, solo pretendía estar más cerca de mi tierra y de mi gente. Cataluña, más concretamente el Delta del Ebro. Y aunque ahora mi gente está repartida en países de alrededor del mundo, mi familia y mis más mejores amigos siguen aquí.

 

Este es el único post que escribiré en español, porque el inglés jamás conseguirá que este mensaje llegue a lo más profundo de un país enfermo terminal de incultura aguda y odio severo, dirigido por una corrupción profunda que ya aceptamos ni siquiera con resignación.

 

Adaptarte de nuevo a tu país natal es tarea difícil cuando has pasado tanto tiempo viviendo en “otro mundo”. Alejado de todo lo que conocías hasta la fecha, has construido con esfuerzo y sacrificio una nueva realidad a la que ya te has acostumbrado. A pesar de la ilusión y las ganas de siempre, el regreso es un toro muy difícil de lidiar, de nada sirven los capotes. Nadie entiende lo que pasa, ni siquiera tu.

 

Escribo ahora sentado en el avión que me devuelve a Valencia, donde vivo y trabajo desde hace dos meses. Más de un año me ha costado encontrar lo que parece que será “mi lugar” durante los próximos años (espero), dicen que los que hemos viajado tanto no sabemos quedarnos quietos mucho tiempo en un mismo sitio. Tengo fe en que esta predicción será una falacia al menos durante los próximos cuatro o cinco, aunque es verdad que las ganas de volar a veces me pueden.

 

Siempre me he sentido catalán y español, sin orden de prioridades, de la Rápita ante todo, eso si, entendía que ser catalán no excluía el poder ser también español… Pero lo que ha sucedido recientemente en mi tierra, ha cambiado totalmente la manera que tenía de ver las cosas. Ya no nos queda más paciencia. Ya no hay vuelta atrás, eso no lo vamos a poder olvidar.

 

Sabía que volvía a un país (España) donde la educación, el respeto y la cultura brillan por su ausencia (generalizar nunca es bueno, me refiero aquí a esta mayoría silenciosa de la que tanto se ha hablado estos días que sigue apoyando un gobierno corrupto que les roba a cara descubierta y que se enorgullece de estar al día de lo sucedido en Gran Hermano o leer libros de Belen Esteban). Lo que no sabía era que esta ignorancia y falta de principios era un problema tan arraigado que no conocía límites.

 

La corrupción en España nos ha enseñado que es posible robar sin vergüenza y con total impunidad, nos ha enseñado que los políticos pueden modular y modificar, crear y eliminar leyes en pro del único fin que representa su propio interés. Hemos visto desahuciadas ancianas que no podían valerse por si mismas, hemos visto gente suicidándose por no poder soportar una situación de pobreza que nuestra tan querida Constitución ampara y pretende erradicar, al menos cuando se escribió millones de años atrás… Artículos  que defendían los derechos de un pueblo estrangulado hasta la muerte han sido y siguen siendo ignorados por los de arriba y los de abajo. Así nos va.

 

Hemos visto como han sacado el dinero de nuestros bolsillos para meterlos en el de ellos (léase caso Castor, trama Gurtel, familia real española, casos de corrupción en el PP, etc). Hemos visto como han cortado los presupuestos para sanidad para de nuevo subirse sus propios ya hinchados sueldos. Hemos visto como han tergiversado la verdad, como nos han querido hacer comulgar con ruedas de molino y como con gusto y un vaso de agua nos las hemos tragado sin rechistar. Hemos visto lo que un pueblo jamás debería ver, y lo han amenizado todo con un alegre: “Viva España, viva el Rey, viva el orden y la ley”. Además de puta, pagando las copas.

 

Podría dar dos vueltas al mundo subido en este avión mientras hablo de las vergüenzas de España, y eso que no soy de los que se informan a conciencia… pero dejaré esta tarea en manos del lector. Tú tranquilo amigo facha, para ti todo va perfectamente, sigue con el sálvame.

 

Y es que en España tenemos mucho sentido del humor y todo nos hace gracia, y además hay fútbol y cerveza barata en el bar. Economía sumergida y pillería, así que tras cuatro berrinches y dos publicaciones en la redes sociales, nos encontramos al cuñao en el bar, arreglamos el mundo y a seguir viviendo en la miseria. Jodidos pero contentos. Que no es verdad dices? Cuantos países has visitado últimamente? Cuantas “realidades” has vivido en el último año? Has leído mucho o te has informado más allá de leer la prensa nacional y mirar tele-circo? Pues entonces cállate y hablamos cuando dispongas de la información que necesitas para ser objetivo. Que más allá de los Pirineos hay vida, y cobran bien, y a veces hay políticos que no roban, y la gente tiene educación y respeto en algunos lugares no tan lejanos…

 

En fin, por circunstancias que no hace falta mencionar aquí y que vienen de muuuuuchos años atrás, ahora el pueblo catalán se ha cansado de pertenecer a algo tan podrido, y han decidido que van a votar para decidir si siguen siendo parte de España o no. Todo bien, hasta que el gobierno español saca sus cartas de la manga y en un tono muy castizo, proclama la ilegalidad de unas votaciones en un estado democrático (aplausos) antes de que ni siquiera ocurran. Amparándose en la misma constitución que defiende la ilegalidad de la mayoría de acciones del gobierno. Sí, yo tampoco lo entiendo.

 

El pueblo catalán decide votar de todos modos, y la derecha española decide mandar al ejército para impedirlo. Porrazos, sangre en los colegios electorales, casi 900 heridos atendidos en hospitales, y la mayoría silenciosa sigue defendiendo una respuesta totalmente fuera de lugar, al fin y al cabo era un acto ilegal no? Perdonar panda de analfabetos, era ilegal porque vuestro gobierno corrupto prohibió que se celebrara un acto pacifico propio y legal por definición en una DEMOCRACIA…
Ah no! Que esto ya no es una democracia, es una dictadura no muy encubierta que justifica los medios siempre que el fin sea en su propio beneficio.

 

Españoles, mayoría silenciosa, vosotros que ahora odiáis a los catalanes porque tienen algo que vosotros jamás tendréis, criterio y educación entre otras cosas, porque os resulta tan difícil entender que un gobierno corrupto que ondea una constitución obsoleta como bandera y la modifica y manipula cuanto sea necesario para seguir en la cúspide de la corrupción y el delito… Españoles, no os da pena ser tan ignorantes y mirar hacia otro lado cuando lo que le está pasando al pueblo catalán, os pasará a vosotros también cuando no cumpláis los requisitos?

 

Os da rabia que nos sintamos parte de algo mejor que todo lo que representan las políticas franquistas de una dictadura disfrazada de pseudo-democracia? Me resulta imposible entender como alguien puede justificar la fuerza y la violencia ante un acto pacifico. Ah! Que eran ilegales? Sí, lo eran porque así lo quiso vuestro gobierno corrupto. Y no era más fácil dejar que la gente se manifestara o votara, y después anular el resultado? Teníais que abrirnos la cabeza? Arrastrarnos de los pelos? Teníais que insultarnos? Evidentemente parece que era totalmente necesario…

 

Ese día, empezasteis algo que jamás vais a poder parar. Avivasteis un fuego que arde en nuestros pechos ahora más que nunca. Yo, como muchos otros, nunca me había declarado ni a favor ni en contra del independentismo. Pero lo que vimos y vivimos ese día, no nos dejó opción. El odio gratuito que esta mayoría silenciosa siente y manifiesta hacia nosotros, no nos deja más salida. Porqué nos odiáis pero no queréis que nos vayamos??? Vuestros actos igual que los de los políticos que tan bien os representan, no tienen sentido ni razón más allá del odio a una cultura y un orgullo que no están en línea con lo que vosotros creéis y pensáis.

 

Hemos visto y oído barbaridades en contra de los catalanes y nuestra cultura. Doy fe de ello porque trabajo y vivo lejos de mi tierra natal, veo un país dividido y otro más unido que nunca. Os sorprende e indigna que no queramos formar parte de un país que responde con armas a la voluntad de hablar? Siento una pena profunda y siento vergüenza ajena al mismo tiempo. Pero sobretodo es lástima lo que siento al darme cuenta de que son las ganas de no ver lo que os nubla la vista. El odio y la aversión innata hacia lo que no es como vosotros os asusta, y lo más triste de todo es que no os dais cuenta de lo que pasa. No alcanzáis.

 

Con este panorama, alguien se extraña de que queramos huir? Personalmente desearía que en mi pasaporte no apareciera el nombre de un país que tanto al respeto me ha faltado y me sigue faltando. Punteros en el consumo de drogas y en tasas de paro, con los mayores casos de corrupción que cualquier República bananera se podría permitir, y algunos se llenan la boca cuando al viento gritan “viva España y viva el rey” (este último y su familia corruptos y vividores por cierto).
El futuro de mi pueblo es incierto, pero tengo la certeza de que jamás nos quitarán lo que ahora más que nunca nos une. Nuestra voluntad por mejorar y por cambiar, el tesón y perseverancia al reivindicar unos derechos que nos pertenecen por definición y sin escrúpulos nos están intentando arrebatar.

 

Els carrers sempre seran nostres, visca Catalunya i visca el poble català!!!!
Stop dreaming your life, start living the dream!
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